Clara María Había una vez una princesa llamada Elisabeth . Un día estaba caminando por el bosque y de repente vio un huevo pero no era cualquier huevo era un huevo con manchas azules era , era…un huevo de dragón! Rápidamente lo agarró y lo llevo a su castillo, lo puso directamente al lado de la estufa de su cuarto y se quedo todo el día mirándolo y acariciándolo.
Unas semanas después Elisabeth estaba jugando con sus muñecas de porcelana y escuchó unos ruidos en su cuarto, fue rápidamente y vio a un hermoso dragón verde con manchitas violeta lo agarró, lo acarició y fue a mostrárselo a sus padres. Ellos le dijeron entonces: si te lo quieres quedar tu lo alimentas, lo bañas y todo eso. Entonces ella lo llevó a su cuarto, lo apoyó en su cama, buscó una canasta, le puso un almohadón, lo puso ahí y lo tapó pues ya era de noche y le dijo : buenas noches Yoshi porque le había puesto Yoshi.
Al dia siguiente cuando Elisabeth se despertó vió que su cuarto estaba desordenado, sucio y había ropa tirada por todos lados. Entonces fue donde estaban sus padres y les dijo que necesitaba un domador para el dragón. Ellos pusieron carteles en el pueblo y unos días después llegó al pueblo un domador francés, que había escuchado lo que necesitaba la princesa. Luego fue al castillo y quiso hablar con los reyes y la princesa. El domador hizo todo lo que pudo para domar al dragón, pero no lo pudo lograr. Unos días después llegó otro domador, de otro país, y fue al castillo, a hablar con los reyes y la princesa, y él también hizo todo lo que pudo, pero tampoco lo logró. Porque Yoshi le tiraba del bigote, le mordía la cola, y se escondía debajo de las mesas.
Otro día llegó un domador de Inglaterra, y fue a hablar con los reyes y la princesa. Él tampoco logró su trabajo, porque Yoshi saltaba en las camas, escalaba por las cortinas, y se escondia en el jardín, y era muy difícil encontrarlo, porque se camuflaba con las flores y las plantas.
Unos días después llegó un chico al palacio. Enseguida se hizo amigo de la princesa Elisabeth, porque era muy simpático. Inventaron juegos, y después jugaron con Yoshi. Y de a poco se fue haciendo amigo de Yoshi también. Pasados unos días, Tomás, que era el chico, y Elisabeth, consiguieron que el dragón fuera ordenado, tranquilo, y juguetón.
Entonces los reyes le agradecieron a Tomás y el en vez de dinero pidió una casita en el campo y un rebaño con 25 ovejas. Y también pidió un toro y una vaca.
Y colorín colorado, este cuento se ha terminado!